Te necesito
Te necesito.
Diantres, te necesito.
Es imposible mirarse al espejo las noches de tormenta.
Es impensable extender la mano y que caigan las gotas.
Es complicado conciliar el sueño.
Te necesito aquí mismo, ya.
Te necesito porque sin ti estoy incompleta.
Y no necesito a nadie más, ni necesito ideas pegajosas,
lágrimas de alma o cadáveres de luna nueva.
Solo necesito ser feliz contigo. Aprender a aceptarte nunca fue más difícil.
Porque, rayos, te necesito.
No hay luz que pueda iluminar mi rostro.
No hay vidrieras en los cristales rotos ni risas ni llantos a golpes de melisma.
No hay colores en el mundo, no hay sonidos ni vida
si no estás conmigo.
Te necesito, por favor;
y, por favor, te necesito.
Y de mí parten los astros y a mí vuelven,
en la elipse irrompible cuyas aristas cortaste.
Y por mí sueñan las piedras y las lunas.
Sigue cayendo agua del espejo.
Y, aun así, te necesito.
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