lunes, 30 de diciembre de 2019

Nieve de espuma

Son las olas del mar las que nunca regresan. Y tu cuerpo está ahí, meciéndose en la orilla, cerciorándose de que es cierto. Igual que nunca regresaron las golondrinas o las madreselvas.
La espuma sigue su curso, y por un instante ansías ser la sirenita. Pero no: tienes un cuerpo fijo. Y el tiempo va avanzando y marca con su huella todo lo que toca.
Ahora que sabes que las olas del mar nunca regresan, algo dentro de ti empieza a nevar.
¿Dejarás que eso te hiele o volverás a la espuma?


jueves, 26 de diciembre de 2019

Romance de la luna blanca

Mira, la luna en el cielo.
Qué luna tan grande y alta,
hecha de marfil y perlas, 
como una paloma blanca.
¿Sabrá la luna de talco
que aquí debajo, en la plaza,
gritan los seres humanos
y el dolor nunca se marcha?
Corren los niños de barro,
corren las niñas manchadas:
"Mira, la luna en el cielo.
Mira, la noche estrellada.
¿Acaso sabrán los astros 
que la estrella está cortada?"
Se desliza la pandemia 
por debajo de sus casas.
La Muerte los va llamando,
uno a uno, a su morada.
Solo queda una chiquilla
en la oscura madrugada.
"Mira, la luna en el cielo.
Qué luna tan grande y alta."

viernes, 29 de noviembre de 2019

Cuando la cuerda se rompa


Cierro los ojos. La lluvia, lejana, impacta contra los cristales de otra ciudad. Alguien ha apagado una vela en un lugar olvidado del mundo. Rugen las nubes, se desgarra el viento. La verja desaparece y no puede volver a verse porque ya estamos dentro. Una cúpula invisible aprisiona el cielo. No regresarán este año las Perseidas. La jaula ha caído.


Abro los ojos y me veo sumergida en el lago que han formado mis lágrimas. Las cintas del vestido se hunden. No hay burbujas, no hay lamentos. Ya no queda oxígeno. Alzo el brazo y veo un ojo en la palma de mi mano, mirándome. Suspiro y soy consciente poco a poco de que al agua ya había entrado en mis pulmones.


—Lo siento... Te he fallado.


viernes, 4 de octubre de 2019

¿Qué es para mí la literatura?

Para mí, principalmente, es una forma de expresión. Cualquier idea, cualquier imagen que tengas en la mente puede salir afuera gracias a las palabras. 

Eso convierte a la literatura en un arte, equiparable a la pintura o a la escultura. ¿Qué ocurre cuando alguien está enamorado? Hay quien hace un dibujo. Hay quien compone una melodía. Otros, simplemente, hacen poesía; y la verdad es que me incluyo entre estos últimos.

Porque sí, estoy enamorada de las palabras. Pienso que con ellas podemos crear la belleza más profunda, o el tormento más desgarrador. Siempre que queramos expresar algo, cualquier cosa, vamos a poder utilizar la literatura. Es que ya lo dijo Bécquer: 

Mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Hay algo más de lo que estoy absolutamente convencida: la literatura es un arma. Probablemente, de las más poderosas que el ser humano haya creado jamás. ¿No puedes convencer a alguien por medio de un texto? ¿No puedes hacer que millones de personas sientan lo mismo que tú gracias a un poema? ¿No puedes cambiar el mundo con un simple papel y un lápiz?

La literatura es una forma de evasión, es un consuelo. Es la esperanza camuflada detrás de lo cotidiano. Es el respiro que cualquiera necesita. Puede que sea ficción, pero es humana. ¿Acaso podemos escapar de algo que forma parte de nosotros y está tan profundamente clavado en nuestra alma?

Es imposible relacionar lo que es para mí la literatura con una imagen o una canción: simplemente, no hay palabras. Quiero decir, por supuesto que hay, pero son demasiadas. De todas formas, he hecho un esfuerzo y he encontrado esta foto.

¿Por qué? Puede que alguien te diga alguna vez que lo que haces no sirve para nada. Que vas a morir, y en tu vida no puedes dejar constancia, porque hay demasiados humanos y es imposible que tu nombre les llegue a todos. 

Por eso, aunque haya tanta literatura, creo que lo que tú puedes aportar a ella es como esta gota de agua: parece que no es nada (hay todo un océano inmenso allá lejos); pero, de alguna manera, alguien estuvo ahí para hacer la foto. A alguien le va a llegar, alguien te va a leer. Da igual si es el profesor de lengua, o tu familia, o un desconocido en la otra punta del mundo. Siempre hay alguien ahí.

De la misma forma, el océano es la cantidad de obras literarias de las que puedes disfrutar. Igual que el agua, fluyen, y siempre va a haber alguna con la que te sientas identificado. Somos una humanidad, estamos conectados. Y la literatura es una de esas cuerdas invisibles que nos ayudan a no perdernos.


Estoy comparando la literatura con el agua, y no sé si esto ayudará, pero llevo un tiempo obsesionada con esta canción. Tiene un ambiente de inmensidad, como de estar sumergido en una piscina o flotando en el espacio. Es Atic, de Astrid S; y, aunque no es fácil expresar de qué trata, yo diría que va sobre un amor en el que hay siempre la promesa de ser mejores personas.

Pues eso es la literatura. Es el puente para cruzar el río, o el agua cuando nadas en él. Te ayudará a crecer, a tener otros puntos de vista; te rodea y penetra en ti por mucho que trates de cerrar tus compuertas. Puedes saltar, sí, y siempre encontrarás algo que te guste, ya sean medusas o peces gigantes, o poemas de Neruda, o tragedias de Shakespeare, o una ciudad submarina. O la inspiración para que dejes tu propia huella en el mundo.