Literatura medieval

Origen del castellano

Nuestra lengua proviene del latín, que fue introducido en la Península Ibérica por los romanos. Ha evolucionado del latín vulgar que hablaban los habitantes de la zona, resultado de la mezcla del latín con las lenguas prerromanas.

Cuando los visigodos llegaron a la Península, se adaptaron completamente a la lengua; aun así, esta continuó evolucionando y diferenciándose cada vez más del habla de otras zonas de Europa.

Con la invasión de los musulmanes en el siglo VIII, se introduce una nueva lengua: el árabe. Su posterior mezcla con la lengua regional fue fundamental para obtener el castellano actual. De hecho, los mozárabes (cristianos que convivían con los árabes), fueron los autores de los primeros textos literarios en una lengua romance, las Jarchas. A esa lengua la llamamos mozárabe, y desaparecería a medida que los hablantes se reincorporaran a los reinos cristianos que estaban reconquistando la Península.

En concreto, el castellano surgió a partir de uno de estos dialectos de lenguas romances, concretamente el de la zona oriental del reino leonés. Con la Reconquista, se expandió hacia el sur, el este y el oeste. La primera noticia de este dialecto data del siglo X. Su expansión fue rápida, ya que era un idioma más libre y menos arraigado en el latín que otros dialectos. Esto permitía su evolución.

Pero, ¿cuál fue el primer texto escrito en ese castellano, cuna de nuestro actual español? La respuesta no es sencilla, dado que estamos hablando de documentos muy antiguos.

Un posible candidato son los Cartularios de Valpuesta, que se remonta al siglo IX. En realidad es una recopilación de documentos dada en el siglo XII, pero el más antiguo de ellos pertenece al año 804. Son escritos que registran unas donaciones de bienes materiales al monasterio de Valpuesta: unos particulares entregaban ganado o tierras con objeto de obtener misas en su memoria o un enterramiento en el propio monasterio.

El texto está escrito en latín, pero en él aparecen algunas palabras en castellano y oraciones en las que se aprecia el orden y la estructura de esta nueva lengua. Hay falsificaciones presentes en algunos de estos manuscritos, sobre todo en los más antiguos, pero se ha señalado la veracidad de la mayoría, así que ahora son considerados los primeros documentos escritos en lengua romance similares al castellano.

Algo posterior es la Nodicia de Kesos, fechada en el año 959. Es una lista de víveres del monasterio de los santos Justo y Pastor; concretamente, habla sobre quesos. No son más que un centenar de palabras escritas en un pergamino, pero también se aprecian en él los rasgos romances del castellano en un texto supuestamente en latín.


Las Glosas Emilianenses se remontan a finales del siglo X y principios del XI. Fueron realizadas por un monje en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Se trata de anotaciones en los márgenes de un texto en latín, correspondientes a palabras en lengua romance. Las Glosas Silenses, realizadas a finales del siglo XI, son bastante similares, pero se encontraron en la provincia de Burgos, en el monasterio de Santo Domingo de Silos.

Todos ellos son considerados los primeros documentos en castellano. ¡La base de nuestra lengua escrita!

Bibliografía: 


RAMIREZ, J. ¿Cuál es el origen del castellano? <https://www.lifeder.com/origen-castellano>
[Consulta: 10 de octubre de 2019]

ORANTES HERNÁNDEZ, C .A. Origen y evolución del castellano. <https://www.fundeu.es/noticia/origen-y-evolucion-del-castellano-5406/> [Consulta: 10 de octubre de 2019]

VALPUESTA. Los cartularios de Valpuesta. <https://www.valpuesta.com/los-cartularios-de-valpuesta/> [Consulta: 10 de octubre de 2019]

VERGAZ, M. A. La RAE avala que Burgos acoge las primeras palabras escritas en castellano. <https://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/07/castillayleon/1289123856.html>[Consulta: 10 de octubre de 2019]

FUNDACIÓN BBVA. El texto más antiguo escrito en español: Nodicia de Kesos; fechado en el año 959, es 18 años anterior a las Glosas Emilianenses, hasta ahora oficialmente el primero en nuestra lengua. <https://www.fundeu.es/noticia/el-texto-mas-antiguo-escrito-en-espanol-nodicia-de-kesos-fechado-en-el-ano-959-es-18-anos-anterior-a-las-glosas-emilianeses-hasta-ahora-oficialmente-el-primero-en-nuestra-lengua-1719/> [Consulta: 10 de octubre de 2019]

CHAO PRIETO, R. Sobre la "Nodicia de Kesos" y "El camino de la lengua castellana"(2008) <corazonleon.blogspot.com/2008/08/sobre-la-nodicia-de-kesos-y-el-camino.html> [Consulta: 10 de octubre de 2019]

IES SERPIS DE VALENCIA. Glosas Silenses y Emilianenses. <https://laculturaescrita.blogspot.com/2008/10/glosas-silenses-y-emilianenses.html> [Consulta: 10 de octubre de 2019]


Reflexión personal: Ha sido un ejercicio interesante, porque yo siempre había creído que los primeros textos en castellano eran las Glosas Silenses y Emilianenses, y hoy he descubierto que no es así, ya que hay noticia de escritos mucho más tempranos. Es curioso cómo siempre aparecen relacionados con los monasterios, aunque imagino que se debía a que los monjes eran de las pocas personas que sabían escribir, y probablemente tuvieron que "inventarse" las palabras, ya que en esa época la lengua romance era oral. ¡Ellos la intentaron poner por escrito! Y supongo que, en el fondo, tenemos que darles las gracias.

Otra cosa que he aprendido es que no debo hacer las tareas de lengua después de clase de orquesta si no quiero cansarme en exceso.

Rasgos de la épica

Todas las historias que podemos encontrar en la actualidad sobre caballeros, princesas, dragones y castillos descienden de aquellos cantares de gesta y novelas de caballería de la Edad Media. Aún hoy, algunos de sus rasgos perviven:
  • La historia trata de un héroe y describe sus grandes hazañas. Además, el caballero es virtuoso, lucha por el bien y se comporta de manera cristiana. Lo podemos hallar en los cuentos para niños: predomina el ideal caballeresco, y el protagonista no es un héroe si actúa con cobardía o movido por la ambición.
  • La narración se realiza en pasado, y se refiere a hechos en su mayor parte ficticios, aunque sustentados en algo verdadero. En el caso de las historias actuales, muchas se basan en leyendas, pero hay algunas que inventan completamente a sus personajes.
  • Aunque los cantares épicos eran en verso, la narrativa actual se parece más a las novelas de caballería: abundan las descripciones y los diálogos.
  • En su origen, la épica medieval buscaba unificar y ensalzar a los reinos, al tener todos sus habitantes el mismo héroe. Podríamos decir que, hoy en día, cualquier niño que lea un cuento de caballerías podría tomar al protagonista como un héroe y modelo a seguir, aprendiendo de sus valores, lo cual puede unirlo a sus amigos si estos admiran al mismo personaje.
  • Los cantares de gesta solían ser transmitidos por los juglares al pueblo; por tanto, les servían de entretenimiento. Aún hoy los cuentos de caballeros divierten a los niños y les hacen pasar un buen rato.
  • Muchos elementos que aparecían en los cantares de gesta se ven reflejados en los cuentos: no solo el héroe o caballero, sino también el rey al cual hay que obedecer, la princesa o el indefenso que hay que rescatar de las garras de un temible monstruo o unos enemigos de otro reino, los animales que hay que atrapar, las justas que se deben ganar... El protagonista tiene un caballo y un arma especial, además de cierta ayuda sobrenatural: un objeto mágico, un mago o un hada, pociones con efectos impensables, etcétera. En algunos poemas caballerescos sí que se hace referencia a esto, como el de el Rey Arturo.
El cuento de mi ahijado era principalmente informativo, pero tenía un pequeño cómic que voy a analizar desde esta perspectiva. 

Estaba protagonizado por tres caballeros vestidos con sus armaduras, y localizado en un castillo medieval, así que compartía estos elementos con una novela de caballería. Además, la fortaleza en cuestión estaba encantada, e incluso aparecía un fantasma, y esos elementos sobrenaturales son característicos de algunos poemas épicos. 

Hubo dos intervenciones de los personajes que me llamaron la atención. En una de ellas, comentaban que debían perseguir al fantasma porque "era de caballeros", haciendo referencia a ese ideal caballeresco que se suponía que seguían los héroes. Además, los personajes no querían comer en el castillo porque suponían que la comida estaba encantada y si lo hacían se quedaban allí para siempre, lo cual me ha recordado a los mitos griegos (por ejemplo, Proserpina estaba obligada a quedarse en el Inframundo porque había comido granada allí), que, en cierto modo, también eran relatos épicos. 

Por lo demás, los caballeros del cuento no eran especialmente virtuosos (de hecho, se tropezaban y sentían miedo), y la finalidad de la historia era simplemente entretener. Al ser un cómic, no había descripciones y el estilo era sencillo, además de que la historia no se fundamentaba en un hecho verdadero o en un personaje previo. Aún así, era igualmente un cuento de caballeros para iniciar a los niños en la Edad Media.

Reflexión personal: Es interesante cómo todos estos elementos han permanecido en el mundo de la literatura hasta el día de hoy, e inventar algo nuevo en una historia de caballeros sería cambiar u omitir estos elementos. Precisamente, al ser estos los que configuran un cuento o una novela de caballeros inspirada en la Edad Media, no es tarea fácil. Pero está muy bien conocer estos rasgos y ser consciente de que, aunque se crearan hace tanto tiempo, aún siguen vigentes en la actualidad.

Los infantes de Carrión y el león

Se trata de un fragmento del Cantar de Mio Cid, justo al inicio del cantar tercero, el de la afrenta de Corpes. Narra lo que ocurre en Valencia cuando el Cid se halla dormido y se desata su león. Las hijas del Cid acaban de casarse con los infantes de Carrión, así que ellos también se encuentran allí.

El Cid desempeña un papel protagonista, ya que, aunque en un principio se encuentra dormido, se le nombra muchísimas veces y acaba despertándose y devolviendo al león a su jaula (no en vano es el héroe de esta historia).
Los infantes de Carrión son Fernando y Diego González. Ambos huyen y se espantan en cuanto aparece el león, comportándose de manera cobarde y completamente opuesta al héroe: el primero se esconde bajo un banco o escaño, y el segundo se oculta bajo una viga del lagar. Luego veremos el porqué de esta actitud.
El último personaje que aparece es el león, que no parece causar grandes daños como se esperaría de una fiera: simplemente se limita a salir de su jaula, y el poema no hace ninguna otra referencia a él hasta el final, cuando adopta un comportamiento de sumisión extraño para un animal salvaje.
En el texto aparecen también unos caballeros anónimos, que son las huestes del Cid. Simplemente, huyen del león y rodean a su señor mientras duerme, y al despertar le avisan de la fuga del león.

La intención del fragmento no es otra que ensalzar a Castilla y a la figura del Cid.

Por ejemplo, los infantes de Carrión (que es un municipio en Palencia) son identificados con el reino de León, y el Cantar era una obra para venerar a Castilla. Por tanto, su actitud no tiene nada que ver con la propia de un héroe: se esconden, no plantan cara al león. Tienen miedo, gritan y echan a correr despavoridos; luego, no acuden a la llamada del Cid. Cuando al fin los encuentran, tienen un aspecto deplorable: están pálidos, con las túnicas sucias... Así que son objeto de burla. Y, además, su reacción ante esta actitud no es buena, ya que se sienten humillados y en ellos empieza a aparecer algo de ira hacia los hombres del Cid y, sobre todo, ansia de venganza.

En cambio, Rodrigo Díaz de Vivar representa a Castilla: es un héroe, nada que ver con los infantes, que en comparación con él son pura basura. No, el Cid es buena persona, valiente y protector con sus hombres, y también preocupado por los infantes de Carrión. Él es el primero en llamarlos, e incluso prohíbe que sus hombres se burlen de ellos, y esto es importante: Castilla es noble. Castilla perdona a sus enemigos, tiene compasión hasta de León; en cambio, León solo siente furia hacia Castilla.

Pero el Cid no solo es misericordioso; también es sobrenatural. Cuando despierta y se encuentra rodeado de sus vasallos, se extraña y pregunta qué requieren de él. Al conocer la respuesta, no se asusta. Con calma, se levanta y se dirige hacia la bestia; no cree importante quitarse el manto. No tiene miedo, no necesita una armadura ni preparación: es capaz de lidiar con el león él solo, recién despertado, con lo puesto. Lo increíble de todo esto es la reacción del animal. Lo normal sería que la bestia rugiera y se abalanzara sobre el Cid con las garras en alto, dispuesta a atacarlo. Pero no: el león se humilla. De alguna manera, hay algo en el Campeador que le hace sentirse inferior. No es para nada una conducta animal; tendría que haber huido con el rabo entre las piernas. Sin embargo, el león simplemente agacha su cabeza y se hinca ante el Cid. ¿Qué tendrá el héroe para que hasta el rey de la selva le tenga miedo? Los castellanos de la época se asombrarían: el Cid Campeador era mil veces más fuerte que un león, pues el león, al verlo, se rinde. ¿Acaso no debería hacer lo mismo León ante Castilla? El Cid, el héroe, guía al león controlándolo con la mano hasta la jaula. No solo es valiente; también consigue que la bestia haga lo que quiera. ¿No es ese un héroe del que estar orgulloso?



Este fragmento del cantar nos demuestra por qué la obra es un texto épico, ya que el verdadero Rodrigo Díaz jamás lograría que un león se echara ante él. El poema está idealizado, pero en realidad es justo lo que Castilla necesita: un héroe al que obedezca incluso la propia naturaleza, que ensalce la nación, que sea todo un caballero, virtuoso, valeroso y bondadoso. Da igual que sea mentira, Castilla necesita al Cid que es capaz de lidiar con el león.

Reflexión personal: Es genial que un libro aparentemente antiguo como el Cantar de Mio Cid esconda detrás una crítica territorial y una intención de unir al reino de Castilla. Me parece curioso cómo se le da al Cid un comportamiento heroico, y tomo nota de ello. 

El león era para los castellanos de la época un verdadero peligro, por eso admiraban lo que el Campeador era capaz de hacer, aunque no sé muy bien si todos los oyentes habían visto alguna vez un león. De todas formas, me encantaría poder estar presente en una plaza de algún pueblo medieval, viendo cómo el juglar escenifica el cantar con una letanía, y asombrándome junto al resto de habitantes de la zona de las maravillas de un caballero prodigioso que dicen llamar Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador...

Los romances: de la Edad Media hasta hoy

La poesía tal y como la conocemos no estaría completa sin este tipo de composición: el romance, que ha sido utilizado desde su origen por los autores más notables de cada época. Pero ¿qué es lo que lo hace tan especial?

Debemos saber que se trata de un poema de extensión variable característico de la lírica castellana. Sus versos son octosílabos, y casi siempre hay rima asonante en los pares, siendo los impares versos libres; aunque hay autores que deciden utilizar rima consonante en vez de asonante. El número de versos no está definido; hay romances muy cortos y otros más extensos.

Podemos ver muy bien su estructura en este fragmento del "Romance del Prisionero", anónimo, que pertenece al Romancero viejo:

Que por mayo era por mayo, (8-)
cuando hace la calor, (7+1=8a)
cuando los trigos encañan (8-)
y están los campos en flor, (7+1=8a)
cuando canta la calandria (8-)
y responde el ruiseñor, (7+1=8a)
cuando los enamorados (8a)
van a servir al amor... (7+1=8a)

Para clasificar los romances los dividimos según el Romancero al que pertenecen; es decir, según su época de composición:
  • Romancero viejo. Aquel que comprende todos los romances escritos durante la segunda mitad del siglo XIV y el siglo XV. Aunque ya he puesto un ejemplo antes, aquí hay una página web donde pueden verse muchos más. Veremos más adelante cómo surge el romance, y así podremos entender mejor por qué estos primeros poemas eran anónimos y de transmisión oral.
  • Romancero nuevo. Son los romances escritos en los siglos XVI y XVII. A diferencia del romancero viejo, este se presenta más elaborado. Se amplía el contenido temático y también los recursos formales, por lo que están más pensados para la lectura. Algunos de los autores de esta época son Góngora, Quevedo, Lope de Vega o Cervantes. Un ejemplo sería el "Romance de los celos" de este último.
  • Romancero moderno. Comprende los siglos XVIII, XIX y XX. Los autores crean todo tipo de romances, adaptados a su época y pensados para su lectura y disfrute. Un ejemplo muy conocido es el "Romancero gitano" de Federico García Lorca.
Otra clasificación para el Romancero viejo podría hacerse teniendo en cuenta el tema de los romances:


  • Romances históricos o noticieros. Se basan en un acontecimiento histórico, a partir del cual se crea un romance. Así, aparecen los romances del primer ciclo (atribuidos a Fernando III y a Fernando IV), los del segundo ciclo (el Romancero de don Pedro, el Cruel) y los del tercer ciclo (fronterizos, basados en los conflictos que se dieron en la Reconquista entre cristianos y musulmanes; y los romances moriscos).
  • Romances literarios. Están inspirados en textos anteriores y los agrupamos en ciclos. Son los del Rey Rodrigo, los que derivan del Cantar de Mio Cid, los romances referidos al Rey Arturo, los carolingios...
  • Romances novelescos. No se inspiran en ningún texto ni relatan algún acontecimiento histórico. El "Romance del Prisionero" del que presenté antes un fragmento entra dentro de este grupo, ya que todo lo que relata es puramente ficticio.

Aparte de su estructura, los romances presentan una serie de características comunes:
  • Recursos de repetición, paralelismos... En un romance es muy importante el ritmo, ya que este constituye el eje a partir del cual se forma el texto, y favorece su memorización y recitación.
  • Narración, mayoritariamente, en tercera persona.
  • Fragmentarismo. Esto significa que el romance comienza en un momento determinado de la historia (se omite el principio porque no interesa o porque ya es conocido) y a menudo el desenlace es brusco y no constituye un final. Todo esto atrapa al oyente y le invita a imaginar por sí mismo el resto de la historia.
  • Diálogos abundantes que mueven la acción, elementos deícticos, descripciones rápidas de los personajes, alternancia de formas verbales en presente y en pasado, sencillez de recursos... Todo esto posibilita su comprensión y centra al oyente en la acción.
  • En el caso de los primeros romances, abundan las fórmulas habituales en los cantares de gesta, tales como las llamadas de atención y los epítetos épicos.
Aunque hay muchas teorías, mayoritariamente se piensa que el origen de los romances no es otro que los cantares de gesta, debido a la curiosa similitud que hay entre sus formas métricas.

De hecho, cada uno de los hemistiquios de un cantar (como el de Mio Cid), pese a tener medida irregular, puede reducirse en la mayoría de los casos a un verso de ocho sílabas. Así, pasaríamos de tener dos hemistiquios separados por una cesura a recitar dos versos, el primero de ellos libre y el segundo con la rima correspondiente al segundo hemistiquio del verso inicial.

Comprobamos así que es muy sencillo obtener un romance a partir de un cantar de gesta. Esta transformación se dio a partir del siglo XIV, y se produjo porque los cantares épicos que recitaban los juglares eran retenidos por el pueblo. Así, los fragmentos preferidos de cada cantar cobraban vida independiente y sufrían ciertas transformaciones, llegando más fácilmente a las gentes de cada región. Tenían rima, eran fáciles de memorizar, y se convirtieron en poemas anónimos que darían lugar a los primeros romances.


Otra teoría habla de los romances juglarescos: inventados por los juglares y trovadores, dado el éxito de los romances tradicionales. Al igual que estos, el pueblo los aprendió y memorizó, y su autor se perdió en el anonimato. Esto explicaría la variedad temática que se da en el Romancero viejo, porque, por ejemplo, los romances novelescos no provienen de un cantar de gesta.

Para el proyecto "Clásicos en la mochila" tratamos de reproducir el proceso de creación de un romance a partir del Cantar de Mio Cid. Utilizamos la tirada 58:

Todos son adobados    cuando mio Cid esto ovo fablado,
las armas avién presas    e sedién sobre los cavallos;                      
vieron la cuesta yuso    la fuerça de los francos.                      
Al fondón de la cuesta,    cerca es del llano,                      
mandolos ferir mio Cid,    el que en buen ora nasco;              
esto fazen los sos    de voluntad e de grado,
los pendones e las lanças    tan bien las van enpleando,                      
a los unos firiendo    e a los otros derrocando.                       
Vencido á esta batalla    el que en buen ora nasco,                     
al conde don Remont    a presón le á tomado.   

Lo pusimos con la letra que utilizan los niños de Infantil, y quedó así:

Cuando Mio Cid va a hablarles
están todos preparados:
las armas bien empuñadas,
montados en los caballos.
Cuesta abajo estaban viendo
la gran fuerza de los francos.
Y en el fondo de la cuesta,
estando cerca del llano,
el que en buena hora nació,
el Cid, les manda atacarlos.
Y cumplen los caballeros
su orden de muy buen grado.
Los pendones y las lanzas
bien los van utilizando,
porque van hiriendo a unos
y a los otros derribando.
El que en buena hora nació
esta batalla ha ganado,
pues al conde Don Ramón
a la prisión lo han llevado.

No fue muy difícil, puesto que utilizamos la mayor parte de las rimas del cantar original.

La verdad es que los romances continúan su evolución en el siglo XXI, no solo porque muchos autores los utilicen, sino porque están fuertemente ligados a la literatura popular. ¿Quién no ha oído alguna vez el Romance del Conde Olinos? Es un ejemplo de canto tradicional que nos han recitado a todos en algún momento. Y sumergirse en él es como volver a la Edad Media, donde los romances eran la mejor manera de contar historias (y la más bonita).

Bibliografía: 

SALESIANOS MÉRIDA. "Tema 1: Literatura durante la Edad Media" en Apuntes de Educación Literaria

RINCÓN CASTELLANO. El Romancero español. Literatura española de la Edad Media y del siglo XV<http://www.rinconcastellano.com/edadmedia/romancero.html#> [Consulta: 26 de diciembre de 2019] 

HARLAN, C. "Romance" en About Español. <https://www.aboutespanol.com/romance-2206650> [Consulta: 26 de diciembre de 2019]

MARIPOSA CON LENGUA. Clasificación del romancero.

ORTIZ, J. "Romance: origen, tipos, recursos y obras" en lifeder.com. <https://www.lifeder.com/romance/> [Consulta: 26 de diciembre de 2019]

Reflexión personal: Es curioso conocer la historia detrás de uno de los más simples pero más utilizados tipos de poemas, y también ha sido divertido poder recrear el proceso de formación nosotros mismos. Personalmente, no creía que los romances fueran tan importantes para el castellano como he descubierto.

El hecho de que haya una forma poética que haya sido utilizada en tantos momentos de la historia, actualizándose sin perder nunca el encanto característico, es reconfortante. También es estupendo que algunos de los cantos populares que aún entonan nuestros abuelos sean romances. Me encanta cuando, a partir de un cantar de gesta, obtenemos el romance; parece hecho como a propósito. Albergo la esperanza de que estudiemos más poemas especiales para nuestra lengua pronto.

He aprendido, y es muy importante, que lo simple es lo que nos une.

Y ahora voy a tratar de aplicar todo esto a la práctica y crear yo mi propio romance. Hasta el día de hoy habré hecho unos cuantos sin darme cuenta de que lo eran; pero voy a componer uno siendo totalmente consciente de lo que es.

Entre códices y juglares

He de decir que la Edad Media es una de mis etapas históricas favoritas. Para mí no es una época oscura, llena de superstición y miedo, sino un momento en el que se estaba configurando una manera de vivir basada en el cristianismo.

Me encanta la estampa del vasallaje, del amor cortés, de los grandes reyes y sus caballeros, de las damas poderosas que defendían su castillo y sus posesiones, de los monjes que oraban en sus monasterios... 

A partir de esta etapa surge la música en profundidad, se revive la pintura, se preserva la cultura, se convive; y es a partir de aquí que tenemos literatura en España.

He tenido la suerte de estudiar a la vez la literatura y la música de la Edad Media, cosa que me ha venido muy bien: continuamente podía relacionar conceptos de ambas artes.

Si hablamos de aprender, poseo ahora conocimientos sobre la etapa medieval que han sido novedosos para mí: en primer lugar, me he encontrado con el occitano o provenzal, lengua de la que no tenía ni idea y que ha sido una fuente de inspiración. Además, he entrado en aspectos mucho más técnicos, como la estructura de una moaxaja (ahora lo que me queda es escribir una). He descubierto por qué es realmente importante el Cantar de Mio Cid y el sentimiento de unión que los juglares provocaban en el pueblo, y he podido crear una poesía con mis compañeros de clase, lo cual ha sido una de las actividades que más me han gustado (lo próximo ya sería no un romance, sino un poema desde cero). También he comprendido el avance que supuso la Escuela de Traductores de Toledo, y he conocido un montón de tipos de textos (tanto líricos como en prosa) de la Edad Media, junto con autores, y la curiosa forma de surgir del teatro. Nunca había estudiado este periodo histórico en la literatura con tanta profundidad, así que podría decir que de todo lo que hemos visto he descubierto siempre algo nuevo.

Es una época que sorprende, quizás por lo alejada que se encuentra cultural y mentalmente de la nuestra. Por ello, suele aparecer como marco en muchas novelas históricas o de fantasía de hoy en día (y, como vimos en las características de la épica, aún queda actualmente algo heredado de la Edad Media, que aparece en los cuentos infantiles). 

La metodología que hemos seguido en clase ha sido de mi agrado, y todas las sesiones del proyecto Clásicos en la Mochila me han aportado algo, no solo a nivel académico sino a nivel personal. Creo que es una buena iniciativa y que podemos disfrutar mucho más de la literatura si somos capaces de ver y tocar sus efectos.

Todo lo que he estado estudiando en clase (y también en Historia de la Música) me servirá de inspiración, ya que muchas de mis historias están ambientadas en una etapa similar a la Edad Media. Si entiendo lo que se escribía en esa época, lo que la gente quería y pensaba y la música que escuchaban, podré crear mucho mejor una historia que refleje de verdad la realidad que había en ese momento.

Como después de esta reflexión me entró la vena medieval, hice este dibujo de uno de mis personajes. La idea base era una especie de reina de la Edad Media, y creo que ha quedado bastante bien.

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