Maldita sea, arte roto.
Palabras borradas para siempre del Universo, que ni la
información logrará recuperar. Las teclas suenan, furiosas. Sus golpes podrían
quebrantar el diamante.
Arte roto. Maldita sea, es verdad. Es real. Ojalá se tratara
de una pesadilla. Pero no, oigo los golpeteos. Esto no me puede estar pasando a
mí.
Errores, fallos, pero también belleza. Todo desaparecido,
borrado.
Horror. Lágrimas.
Es tan dolorosamente real.
Hoy es uno de esos momentos en los que mi cabeza no entiende
a mi pecho. Hay una bomba en mi corazón que me obliga a ametrallar letras para
tratar de recuperar lo que perdí.
Arte roto, y con cada bala pierdo una célula del corazón.
Más lágrimas.
Si no hubiera ocurrido no hubiera escrito esto.
Pero prefería mi arte antes de que me lo rompieran.